…y varadero


Chaca-Chaca-Chaca PA!

Luego de tantos días soleados y tardes escarlatas, esta noche, se espera un frente frío aquí en la isla. Los colores verde azules de la presuntuosa Varadero se transformaron en grises espumosos. De doncella ha pasado a bruja.

El perro aúlla calumniando a la intermitente luna que juega a la escondida entre las nubes. De yo ser perro, esta noche, le aullaría también.

Se escucha el azotar inconsolable de la mar. Se intuye la agonía de los peces revolcados por las olas y traídos a las ásperas orillas. Se disciernen los colmillos de aprovechados predadores que ensartan al mas débil. Huele a incontables peleas profundas, a estocadas finales, a saladas derrotas y a victorias.

Es una de esas noches que atrae a las ambiguas musas de ‘una vez al siglo’; de esas imprescindibles para escribir una grandiosa poesía que lea algo así como un “…y tiritan azules los astros a lo lejos” o un inteligente texto que descifren el secreto de misteriosos tambores africanos, o un monólogo interno que ayude a encontrarse, uno mismo, con lo espinoso de su ser.

Mis musas llegan vestidas de descalzas Hawaianas, con finas-blancas faldas, y lindas flores adornándoles la frente. Así que dejo mis baldías sabanas y me entrego a la destreza de la tinta bajo la luz intermitente de la luna, que llega tamizada por las entre-pencas del ranchón. Todos duermen.

No todos! Hay dos revoltosos allá arriba que sabotean la armonía haciendo chirrear la húmeda madera de una cama sin box-spring. Traen, un ritmo armonioso, como el de los misteriosos tambores africanos. Un ritmo paulatino, trae 3 chaca chaca chaca seguidos de un convincente PA! , contagioso y desconcentrante. Chaca chaca chaca Pa! No me deja ni escribir! Repetitivamente creciente, pegajoso y agitante.

Regreso a mis musas y noto que no visten más sus faldas. De Hawaianas les quedan solo flores en la frente. Asi desnudas, me invitan a su baile. Sacan el lápiz de mi mano derecha y con descuido lo dejan caer. Seductoras, halan de mi cuerpo y se me pega la humedad, naciéndome espinitas por doquiera que se moja.

Chaca chaca chaca Pa!, repite el eco dentro de mi ganas. El perro aúlla al mismo ritmo de la mar y a lo largo de las notas de ese eco.

Se oye gemir a ella, la vecina revoltosa de los altos, con un gemido gradualmente derrotante. Suda la humedad debajo de su noche.

Recojo mi lápiz del suelo, el chaca chaca chaca finalmente, ya no tiene PA. Es puro chaca chaca chaca. Casi todo cesa. Regresa paulatinamente el sonido de las olas. El eco dentro de mí desaparece, devolviéndome una calma aún mas cargada de derrotas y victorias que la de la misma mar en víspera de frente frío.

La detención del desahogo enciende la marcha de mi congestión. Uso mi pluma en gesto amenazante y maldigo a las musas por venderse a la artimaña. Ellas se dan vuelta y a carcajadas anuncian su partida. Ahora, tomará otro siglo para que regresen. Yo quisiera disimular el poder escribir y demostrarles que no me son imprescindibles.

Así burlonas, necias, se apagan de la mente, dejándome con un lápiz tieso entre mis dedos, el vacío de sus ropas, un blanco papel frente a los ojos y un cóctel de hormonas más potente que la revoltura de este mar.

Jocy Medina, 2008

http://jocymedina.wordpress.com/2015/01/05/chaca-chaca-chaca-pa/#like-33

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2 Comments

Filed under Cuba, EDUCATION, ESPAÑOL, España, HUMAN HEALTH, México, Podemos, PSICOLOGÍA, Silvio Rodríguez Domínguez, Silvio Rodriguez, USA, Venezuela

2 responses to “…y varadero

  1. Gracias por compartirlo con su mundo 🙂

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